Empieza por lo que ya repites
Antes de tocar ninguna herramienta, anota las cinco preguntas que más recibes por mensaje directo. Esas cinco respuestas son tu primer sistema.
Automatizar lo que aún no existe es la forma más rápida de montar un flujo que nadie usa.
Escribe los mensajes con tu voz
Un flujo automático no debería sonar a formulario. Escribe como escribirías tú un martes por la mañana: frases cortas, una pregunta clara y una siguiente acción.
Deja siempre una salida humana
Cada flujo necesita una frase del tipo «si prefieres hablar con nosotras, dilo y seguimos por aquí». Es lo que convierte una automatización en una conversación.
Mide y ajusta
Revisa cada mes cuántas conversaciones inicia cada flujo, cuántas terminan en contacto y en qué punto la gente abandona. Ahí está la siguiente mejora.